Consiguió la independencia de la India del Imperio Inglés,
con el método de la resistencia no violenta.En la noche del 30 de
enero de l948, dos jóvenes sostenían los débiles pasos
de un anciano a cuyo paso la gente se inclinaba; también se inclinó
un fanático militante de una organización hindú extremista
que empuñaba en su bolsillo una pequeña pistola.
Cuando el Mahatma, Mohandas Karamchand Gandhi, pasó delante de él,
apretó repetidas veces el gatillo. Gandhi dio aún dos o tres
pasos y luego cayó murmurando,
“¡Oh, Dios!”. Así terminó a los 78 años la vida
de este hombre extraordinario que, nacido un 2 de Octubre de l869 en Porbandar,
estado de la India, luchó durante toda su existencia para afirmar
un ideal de no violencia y de amor y cayó víctima de las
mismas pasiones que había tratado de exorcizar.
Millones de compatriotas lo lloraron y el mundo entero sintió un
hondo pesar ante su muerte pero toda esta imponente manifestación
de dolor no logró disimular la realidad: “había llegado al
fin de su vida sin mancha, honrado y venerado pero, en el fondo, solo y
derrotado”. Porque sus ideales eran demasiado elevados como para que pudieran
alcanzar el triunfo. Lo que para otros lideres hindúes era una política,
una técnica de agitación que se podía aceptar o abandonar
según las conveniencias, era para él una concepción
de vida, una profesión de fe, la búsqueda de la verdad: y
la verdad es Dios.
“La no violencia, el amor, es la luz a la cual se me ha aparecido la verdad;
y la independencia no es más que parte de esa verdad”. Más
que un político, Gandhi fue un héroe religioso pese a que
la religión no se identificaba para él con este o aquel credo,
sino con la búsqueda de la perfección interior. “La Religión
debería impregnar todos nuestros actos. Entendida de este modo no
se identificaba con ninguna secta. Es esencialmente la fe en un orden moral
que gobierna el Universo. Trasciende al hinduismo, al islamismo y al cristianismo.
No los sustituye, pero los armoniza y le da un contenido de verdad”.
Su método de lucha, fue la resistencia pasiva, llamada “satyagraha”,
palabra compuesta que significa literalmente fuerza (agraha) de la verdad
(satya). Indica una concepción de la vida, una filosofía;
en un sentido más específico se la usa para designar un método
de lucha política que consiste en negar obediencia a determinadas
leyes consideradas injustas, pero en aceptar disciplinadamente las sanciones
previstas por el legislador al poner a prueba su ley, pues el fin del “satyagraha”
es que el mismo legislador, al aplicar la ley en todo su rigor, se convenza
de que es insostenible.
Influyeron en el pensamiento de Gandhi, escritores como el ruso León
Tolstoi , Emerson, Carlyle, Bacon, y especialmente el Sermón del
Monte, del Señor Jesucristo, que se encuentra en la Biblia,
San Mateo cap. 5/7; Entre otros.
Gandhi luchó toda su vida por introducir en la política de
su país un fundamento ético-religioso y en un mundo dominado
todavía por la violencia, la razón de estado, el fanatismo
ideológico y confesional, y el racismo, enseñó que
el deber de la sinceridad, la lealtad, el amor y el respeto por el hombre
son variables que están primero y por encima de cualquier
otro valor.