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  NADA SE CONSIGUE SIN ESFUERZO


PROF. DR. RENE G. FAVALORO. Científico innovador, médico excepcional, y también un Intelectual preocupado  por el ser nacional.

Quizás, en particular en el quirófano, aparezca como un hombre fuerte y decidido al que no se le mueve un pelo, como dirían mis paisanos, pero no es así, y en el fondo de mi alma soy una persona en extremo sensible.
De esta manera, en su gran Obra, el libro: “DE LA PAMPA A LOS ESTADOS UNIDOS”, el Dr. Favaloro, sé autodefinia. Fue evidente su devoción por la verdad, su dedicación al cuidado del paciente y su amor por la Docencia.
Buen conocedor de la historia y de los clásicos de la literatura. Uno de sus libros preferidos fue “DON QUIJOTE DE LA MANCHA” de Miguel de CERVANTES, algunos han pensado que él tenía una semejanza con el protagonista, y esta analogía es real en el sentido de la lucha por un ideal.
En una oportunidad mientras se preparaba para hacer una disección anatómica en la facultad, el brillante profesor dijo: “SEÑORES, LA ESENCIA DEL HOMBRE ES SU ALMA, PERO TIENE UN CUERPO”. Además de su lealtad para con la ética cristiana, su herencia italiana y su país, él respetó y amó a los hombres de otras religiones y nacionalidades, especialmente cuando trabajó como médico rural,  en Jacinto Arauz, un pequeño pueblo del oeste pampeano, atendiendo sobre todo a protestantes y judíos.
Él los miraba como a almas con cuerpos enfermos, y ellos lo miraban como a un amigo y médico de alma. Atendía a todos sin distinción de raza, religión, color político o situación económica, por lo cual cosechó el respeto de la comunidad. Como se sentía capacitado para empresas mayores, le manifestó a su amigo el Profesor Mainetti sus deseos de terminar con su práctica de médico rural y viajar a los Estados Unidos. Le costo mucho dejar a su familia, su madre era modista, a veces hasta altas horas de la noche después de realizar todo lo que una ama de casa realiza, contribuyó significativamente a que sus dos hijos se graduaran como médicos. Su padre tenía un pequeño taller de ebanista. Aprendió de sus padres, aparte del sentido ético de sus vidas, QUE NADA SE CONSIGUE SIN ESFUERZO. Estuvo trabajando diez años, en la Cleveland Clinic International Center, de Estados Unidos, enseño a gran cantidad de cirujanos jóvenes. Poco a poco, se fue convenciendo que debía aceptar el nuevo desafío, de otra vez comenzar en su País. La noticia de su renuncia y de su retorno a la Argentina se esparció fuera de la Clínica, y empezaron a llover propuestas de diversos colegas y de instituciones de prestigio que le ofrecían trabajar en la práctica privada, lo que significaba ganar sumas de dinero fabulosas, estimadas en dos millones de dólares anual y no eran descabelladas. Sólo hacía falta operar a dos o tres pacientes por día. Evidentemente no lo conocían al Dr. Favaloro en profundidad, el dinero nunca fue el motivo fundamental de su actividad quirúrgica. No lo fue en Jacinto Arauz, no lo había sido en la Cleveland Clinic, donde trabajó a sueldo, ni lo sería en Buenos Aires, adonde regresaba principalmente por su vocación de enseñar. Un miembro del Staff de la clínica le preguntó si razonaba que estaba cambiando un Cadillac por un Ford T. ¡Le contestó que recordara que el Ford T era su País!. El Dr. Favaloro dejó sentado también su preocupación, por cierto giro mercantilista que ha tomado su profesión. La medicina no ha podido escapar a la influencia de esta sociedad materialista en que nos toca vivir, donde el tener y el poder parecen ser la meta principal. Pensaba que había llegado el momento de reaccionar si queremos mantener los lineamientos éticos de la profesión. Hay que seguir viviéndola con pasión. Sólo los apasionados realizan obras duraderas y fecundas, pero no obnubilemos nuestra visión con vellocinos de oro que no podremos llevarnos al partir definitivamente. Sólo nos acompañará la satisfacción del deber cumplido.
 

Eduardo Angel Pizzichillo



 
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